jueves, 14 de enero de 2016

¡ QUÉ COSAS TIENE LA VIDA !

 Nevada del año 1962. Antiguo campo de fútbol del F.C. Santboià, donde conocí a uno de mis ídolos, el guardameta Muñoz.(Temporadas 1957-58 y 1958-59)
 (Foto: Fons Jaume Vilà Tous. Arxiu Històric Municipal de Sant Boi de Llobregat)
 Antiguo Ayuntamiento de Gavà, donde compartí muchos actos con el alcalde, Juan Jesús Muñoz Blay.( Año 1972)
Entrevistando para "Diario de Barcelona", al primer teniente de alcalde y alcalde en funciones del Ayuntamiento de Gavà. Sigfrid Gracia Royo, en un acto previo a la elección de "Miss Turismo Gavà", en la Discoteca Sylvi's, en julio de 1972. (Foto: Delgado)

Ciertamente, en la vida ocurren actos y episodios muy curiosos, que en ocasiones no acertamos en establecer su correspondencia ni sus motivos.
 
Uno de estos casos, es el que voy a referir seguidamente, y que acabo de conocer recientemente, después de efectuar las consultas correspondientes.

Fue en ocasión  del reciente  fallecimiento del que fuera jugador del F.C. Santboià, Antonio Ballo, que había defendido también inicialmente los colores del C.F. Gavà, que aquella entidad se hizo eco de aquel desenlace y, a través de sus históricas páginas conocí la existencia de tres hermanos, de apellido Muñoz, que habían defendido la camiseta de su ciudad de residencia, el C.F. Gavà.

Entonces me vino "in mente" que, en las temporadas 1957-58 y 1958-59, en que no me había perdido ninguno de los encuentros jugados en Sant Boi,  en que el C.F. Samboyano -- como se denominaba entonces -- tenía a un tal Muñoz defendiendo su portería, que era de Gavá,  y que junto con el defensa lateral derecho, Antonio Ballo, eran mis ídolos, se me ocurrió hacer esta consulta:

" El guardameta Muñoz del F.C. Santboià de aquella época, ¿ era Juan Jesús Muñoz Blay, que en los años 70 del siglo pasado fue alcalde de Gavà?.

Respuesta afirmativa.

¡Lástima no haberlo sabido con anterioridad !,   cuando ejerció la alcaldía de Gavà, atendido que por aquel entonces, como corresponsal de "Tele/eXpres" y "Diario de Barcelona" en varios municipios de la comarca del Baix Llobregat, entre ellos Gavà, había tenido ocasión de compartir en repetidas ocasiones con el alcalde de aquel municipio, Juan Jesús Muñoz Blay,por motivos periodísticos, acudiendo invitado a actos institucionales, -- inauguraciones, Feria de los Espárragos, elección de "Miss Turismo Gavà", ruedas de prensa, entrevistas, etc. -- y yo ignorando que estaba compartiendo aquellos actos con quien había sido uno de mis ídolos futbolísticos de la segunda mitad de los años cincuenta del siglo pasado. De haberlo sabido, con toda seguridad hubiéramos encontrado momentos para recordar anécdotas y episodios de su paso por Sant Boi defendiendo la portería del F.C. Santboià. ¡Una lástima! 

El Sr. Juan Jesús Muñoz Blay falleció en el año 2002, por lo que ya no es posible rememorar con él su pasado futbolístico defendiendo los colores del F.C. Santboià.

El Sr. Muñoz ejerció durante poco tiempo su cargo al frente del consistorio gavanés, atendido que sus obligaciones como alto cargo en la Compañía Roca, de Gavà le requería efectuar frecuentes desplazamientos y viajes por  España y por el extranjero.

En consecuencia, en sus ausencias, ocupaba su puesto el primer teniente de alcalde y alcalde accidental, Sigfrid Gracia Royo, natural de Gavà y que había sido defensa internacional del F.C. Barcelona.

Con Sigfrid Gracia, contrariamente, sí que pude establecer una estrecha relación de amistad, que si bien no pudo ser, por motivos geográficos, lo frecuente que hubiera deseado, una vez finalizado su mandato institucional, tuvimos ocasión de seguir relacionándonos hasta su fallecimiento, el 23 de mayo de 2005 a la edad de 73 años.

¡Qué cosas tiene la vida!.

domingo, 10 de enero de 2016

AQUELLOS FELICES AÑOS DE MI INFANCIA .



Como vulgarmente suele decirse, "buscando en el baul de los recuerdos", acabo de localizar  estas dos fotografías, de finales de los años 40 del siglo pasado y  que corresponden  a dos momentos de mi feliz infancia en el patio de la casa de Sant Boi de Llobregat, recorriendo el espacio perimetral de sus jardines  con aquella bicicleta de tan gratos recuerdos,  y  subido en  el columpio esperando pacientemente  que mis padres acudieran para darme algunos empujoncitos para poder disfrutar de su movimento.

¡Qué tiempos aquellos!. Épocas de estrecheces económicas que, en  la mayoría de las ocasiones,  los más pequeños éramos los últimos en sufrir sus consecuencias, guardando, contrariamente,   gratos recuerdos de aquellos tiempos, ajenos a las dificultades de los  largos años que siguieron a la postguerra en nuestro país.

miércoles, 6 de enero de 2016

UN JUGUETE DE LOS REYES MAGOS DEL QUE APENAS PUDE DISFRUTAR.


Esta imagen la tengo siempre presente en mi mente cuando se aproxima la festividad de los Reyes Magos.

Fue el   regalo que más me había ilusionado   aquel año, de entre  los que me habían traído los Magos de Oriente.  Era este carrito tirado por un caballo de cartón. Pasaba horas y horas , recorriendo el patio de mi casa con este ilusionante juguete, que  al finalizar el día, guardaba bajo cubierta, en la galería.

Sin embargo, pasados unos días no lo resguardé, y quedó en medio del patio toda la noche. 

Aquella noche hubo tormenta, y el agua  de la lluvia empapó el caballo de cartón y lo dejó inservible, doblegado en el  suelo, encima de la plataforma de madera con   ruedecitas,  por la que se movía.

Tuve un disgusto tremendo, del que jamás he conseguido borrar de mis recuerdos, hasta el punto de que, cada año, al aproximarse estas fechas,  reverdece en mi mente aquel triste episodio de mi tierna infancia.

viernes, 4 de diciembre de 2015

RECORDANDO CUANDO POR VEZ PRIMERA RECITÉ UN POEMA EN UNA SOBREMESA DE NAVIDAD ( 25 DE DICIEMBRE DE 1949)





Lo recuerdo como si fuera ayer. Y es que, como suele ocurrir, en ocasiones olvidamos acontecimientos recientes  al tiempo que retenemos, en la memoria,  episodios vividos en  nuestra más tierna infancia.

En este caso, es un  renovado recuerdo que,  año tras año,  revive en mi mente cuando se acercan  las  fiestas de Navidad. Y lo que en otros tiempos constituía una alegre satisfacción, en la medida que he ido haciéndome mayor en edad,  y ya no es posible compartir la mesa en aquellas entrañables fechas con los seres más queridos, por la sencilla razón de que  ya no están entre nosotros, aquellos recuerdos continúan vivos y reverdeciendo en mi mente,  pero cada vez   salpicados con unos oscuros tintes de reprimida nostalgia, que, sin poderlo evitar, entristece. Las navidades  dejaron de ser lo que fueron. Ya no las espero  con aquella desbordante ilusión y alegría de antaño.

He referido este preámbulo para recordar la costumbre, cuando éramos pequeños, de recitar un verso en la sobremesa el día de Navidad,que se aprendía en la escuela o en casa, y que se recitaba de memoria esperando una gratificación en metálico de los reunidos en la mesa,  y que debido a nuestra pequeña estatura, lo hacíamos subidos en una silla. Era muy popular en Catalunya, y a pesar de que haber caído en desuso desde hace algunos años, todavía perdura en algunos hogares  esta ancestral  tradición.

POEMA QUE RECITÉ A LOS 4 AÑOS DE EDAD.

Todavía no iba al colegio. Tenía solamente cuatro años de edad y mi madre consiguió que aprendiera un pequeño poema,  que luego recitaría en la sobremesa del día de Navidad de 1949, subido de pie en una silla, como no podía ser de otra manera.

"Com que soc molt petitet
no conec res del mon,
només el pare, la mare, 
les neules i els torrons"

que traducido al español, viene a ser así:

"Como que soy tan pequeñito
no conozco nada del mundo,
solo el padre, la madre,
los barquillos y los turrones".

miércoles, 28 de octubre de 2015

UNA RIMA DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER QUE MEMORICÉ AL POCO TIEMPO DE CONOCERLA.




Si en el anterior post referí que la leyenda "El Monte de las Ánimas", de Gustavo Adolfo Bécquer caló hondo en mis años de adolescencia, la rima "Cerraron sus ojos" , del mismo autor, causó un impacto difícil de explicar en mi interior,  hasta el punto de que llegué a memorizarla al poco tiempo de conocerla.

 LXXIII

Cerraron sus ojos, 
que aún tenía abiertos;
taparon su cara
con un blanco lienzo;
y unos sollozando,
y otros en silencio, 
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz, que en un vaso
ardía en el suelo, 
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase, a intérvalos,
dibujarse rígida
la forma del cuerpo. 

Despertaba el día,
y a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo;
ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
 medité un momento: 
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos! 

De la casa en hombros 
lleváronla al templo,
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las ánimas 
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos;
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo
y de algunos cirios
el chisporreteo.
Tan medroso y triste,
tan obscuro y yerto
todo se encontraba...,
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!. 

De la alta campana
la lengua de hierro
le dió, volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
 amigos y deudos
cruzaron en fila
formando cortejo.

Del último asilo,
obscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo;
allí la acostaron,
tapiáronla luego,
y con un saludo
 despidióse el duelo.

La piqueta al hombro, 
el sepulturero,
cantando entre dientes
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
 reinaba el silencio; 
perdido en las sombras, 
medité un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!. 

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero, 
de la pobre niña
a solas me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
  allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos!... 

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es vil materia,
podredumbre y cieno?
¡No sé, pero hay algo
que explicar no puedo, 
que al par nos infunde
repugnancia y duelo
al dejar tan tristes,
tan solos, los muertos!.
  

domingo, 25 de octubre de 2015

"EL MONTE DE LAS ÁNIMAS", UNA LEYENDA DE GUSTAVO ADOLFO BÉQUER QUE CALÓ HONDO EN MIS AÑOS DE ADOLESCENCIA.

Gustavo Adolfo Bécquer. Pintura realizada por su hermano Valeriano. Museo de Bellas Artes. Sevilla.

Recuerdo que, en mis primeros años de la adolescencia, cayó en mis manos un libro de Gustavo Adolfo Bécquer (1). Era una recopilación de rimas y leyendas.  Hubo una de aquellas leyendas, que me causó un impacto especial. La leí una y más veces. Y todavía más tarde, con el paso de los años, lo he ido repitiendo. Se trata de "El Monte de las Ánimas", que cuenta lo ocurrido a un joven llamado Alonso al intentar complacer a su prima Beatriz en la noche de difuntos, la noche de la festividad de Todos los Santos.

Bécquer asegura haber oído esta leyenda en Soria, y admite sentir cierto miedo al escribirla. La historia transcurre en Soria, en el llamado Monte de las Ánimas, el día de los difuntos. Los condes de Borges y de Alcudiel, junto con sus hijos Beatriz y Alonso y acompañados de sus pajes, iniciaban el camino para participar en una cacería, montados a caballo. Alonso empezó a relatar una leyenda, la del Monte de las Ánimas, en que al parecer este monte pertenecía a los Templarios, que eran guerreros y religiosos a la vez. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey los hizo venir para defender la ciudad. Aquella decisión ofendió a los nobles de Castilla y se originó una rivalidad entre ellos. De ahí se inició una batalla hasta que el Rey ordenó finalizar la lucha. El monte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de los fallecidos en combate de ambos bandos. Cuenta la leyenda que cuando llega la noche de los difuntos, las almas de los muertos corren junto con los animales del monte y nadie quiere estar en aquel lugar en aquella fecha.

Una vez en casa de los condes y reunidos junto a la lumbre, sólo los primos Alonso y Beatriz estaban ajenos a la conversación, hasta que Alonso rompió el prolongado silencio diciéndole a su prima que, debido a que próximamente debían separarse, le gustaría hacerle un regalo para que siempre lo recordara. Después de mucho insistir, Beatriz aceptó una joya sin decir nada, y a cambio su primo le pidió un obsequio suyo. Ella estuvo conforme y le refirió que en el Monte de las Ánimas había perdido la banda azul que llevaba, y que era lo que deseaba regalarle.

Alonso se sentía muy fuerte a la hora de luchar con cualquier bestia, pero le aterrorizaba la idea de ir a aquel oscuro lugar en aquella fecha, y sintió miedo, pero motivado por la sonrisa de la bella dama,  se dirigió aterrorizado a recuperar la banda perdida para así contentar a Beatriz.

Pasaron las horas y Beatriz se desveló al creer oir su nombre en una pesadilla. Al despertar no pudo volver a conciliar el sueño, y decidió ponerse a rezar muy asustada. Cuando amaneció se avergonzó de su comportamiento al asustarse la noche anterior y, entonces, vió su banda azul ensagrentada y desgarrada en su mesilla d noche. Se quedó pertrificada no dando crédito a lo que veían sus ojos.

Más tarde sus sirvientes le avisaron de una triste noticia. Alonso había sido devorado por los lobos del monte, pero la encontraron muerta.

Dicen que después de este suceso, un cazador tuvo que permanecer una noche en el Monte de las Ánimas y que antes de morir pudo contar que vió los esqueletos de los antiguos Templarios y de los nobles sorianos enterrados en la capilla, levantarse, y además pudo ver también como una mujer hermosa  desmelenada, corría apresuradamente, con los pies ensangrentados, perseguida por caballos y lanzando chillidos de terror, daba vueltas a la tumba de Alonso.

(1) Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, más conocido por Gustavo Bécquer (Sevilla, 17 de febrero de 1836 - Madrid, 22 de diceimbre de 1870), fue poeta, escritor y novelista, siendo, junto con José de Espronceda las dos más máximas figuras del Romanticismo español del siglo XIX.

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jueves, 8 de octubre de 2015

ARRELS GIRONINES: MIS ABUELOS PATERNOS

      De izquierda a derecha: Mi padre Emili y mi abuelo Manel.
  Mi abuela  Josepa





Mis raíces gerundenses por línea paterna las forman  mis abuelos Manel i Josepa.


MANEL VENDRELL I FORNÓS. Nacido en Llagostera (Girona)



JOSEPA COSTA I CARLOS. Nacida en Lloret de Mar (Girona)

Unidos en matrimonio fijaron su residencia en Llagostera, donde nacieron sus hijos: Carme, Remei i Emili ( mi padre).