domingo, 9 de septiembre de 2018

GRATOS RECUERDOS DE MI ADOLESCENCIA: LA FAMILIA ULISES, EN LAS HISTORIETAS DE HUMOR DEL TBO.

 Carátula de la portada de la revista humorística TBO.

 Los personajes de la familia Ulises


La historieta de la familia Ulises, ocupaba siempre la contraportada de la revista.



Uno de los más gratos recuerdos de los primeros años de mi adolescencia, son las series de historietas de humor costumbrista creadas por el guionista Joaquin Buigas y el dibujante Marino Benejam, para la revista TBO, en el año 1944, que fue una de las más populares de los tebeos españoles de la postguerra, al presentar a una familia de clase media típica de la época con la que muchas familias podían identificarse, y que estaba formada por el cabeza de familia, Don Ulises Higueruelo, su esposa, Doña Sinforosa, la hija mayor, Lolín, los hermanos menores, Policarpito y Mercecitas, la abuela (suegra de Don Ulises), doña Filomena y el perro Treski. 

Este tebeo era de perioricidad semanal, y su primer número apareció el 11 de marzo de 1917, publicándose con interrupciones hasta el año 1998. Desde sus inicios hasta el año 1983 fue editado por los socios Buigas, Estivill y Viñas; en el año 1986 por Bruguera, y entre los años 1988 y 1998, por Ediciones B.

Estaba dirigida al público infantil y juvenil, y recuerdo que durante la época en que residí en la barriada barcelonesa de Gracia, entre los años 1953 y 1957, semanalmente mi padre me entregaba una peseta de papel y me apresuraba a comprar el ejemplar semanal, que leía empezando por la contraportada, la historieta de la familia Ulises.

El primer perro que tuve, ya residiendo en la Garriga, encontrado extraviado al mediodíadía de un día de  Navidad, ya de regreso a casa, saliendo de un camino forestal del municipio de Samalús, y que tenía la cola cortada, como el de la familia Ulises, le pusimos, en recuerdo de aquella familia del TBO, el mismo nombre: Treski

domingo, 8 de abril de 2018

MOR RAFAEL PUCHE, SOTSCAP DELS MOSSOS A GRANOLLERS, ALS 54 ANYS


  Rafael Puche


Era el número  dos de l'Àrea Bàsica Policial de Granollers des de l'any 2007.

  Ferran Polo    06/04/2018    17:02 


L'inspector Rafael Puche, sotscap de l'Àrea Bàsica Policial dels Mossos a Granollers, va morir la nit del dijous a divendres passat als 54 anys. La ceremònia de comiat es va fer dissabte a Terrassa.

Puche era el número 2 de la comissaria des del 2007 amb els caps Lluís Estapé, Francesc Félez i Enric Garcia Doñate. Va arribar a Granollers procedent de la comissaria de Sant Cugat, on va ser el cap. Havia passat per altres destins: va ser cap de les unitats de seguretat ciutadana de les comissarias de Ciutat Vella, a Barcelona; de Sant Cugat; d'Arenys de Mar; de Pineda de Mar i de Berga. També va ser cap de l'Àrea de Recursos Operatius de la comissaria de Manresa, sergent cap de torn a la Bisbal d'Empordà i sergent cap de torn a Ripoll.

L'inspector Puche va ser condecorat amb la medalla de bronze amb distintiu blau l'any 2012. També va rebre dues felicitacions col.lectives múltiples. (1)

(1) Aquesta noticia, junt amb la fotografia, va ser publicada al diari "El 9 NOU". edició Vallès Oriental, el passat dia 6 d'abril de 2018

sábado, 21 de enero de 2017

EN LA CELEBRACIÓN DE MI 72 ANIVERSARIO.

En este primer plano, con  mis dos hijos Jordi, David y de mi esposa Magdalena

 
 Mi hijo David, espectante.
 El pastel de aniversario, confeccionado como en años anteriores, por mi hermana Maria Alba.
Soplando las velas.

Este domingo hemos celebrado la fiesta de mi 72 aniversario, que tuvo lugar  el pasado jueves,  día 19 de este mes de enero.

Me han acompañado en este señalado día, mis hijos Jordi, David y mi esposa Magdalena, contando con la siempre  muy grata compañía de mi hermana María Alba, de mi cuñado Emili y de la compañera de mi hijo Jordi, Elisabeth y de su hija Nevaeh.

Ha resultado ser  una jornada muy agradable, disfrutando de las excelencias de una buena mesa y del calor y de la compañía de unas personas muy queridas  del entorno familiar.


miércoles, 4 de enero de 2017

PREMIADO CON "UNA PEPITA DE ORO", EN LA EPIFANÍA DEL SEÑOR DEL AÑO 2011.

Primera página del ensayo biográfico "Una Pepita de Oro", referido a  Sor María Josefa Recio Martín, Cofundadora de la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús.
 Publicidad de productos Borges, correspondiente al año 2010.
 En los días previos a la Navidad de 2010, compré una bolsa de nueces de California...
... y resulté premiado con esta "pepita de oro".

No pretendo, ni muchísimo menos en este espacio, publicitar los productos Borges ni espectar la posibilidad de conseguir, entre los lectores,  un premio como el que obtuve en los días previos a la Epifanía del Señor del año 2011.

La motivación de colgar en el día de hoy este post,  no es otro que recordar que se ha cumplido, en esta fecha,  seis años en que fui agraciado con una pepita de oro al romper la cáscara de una nuez de California del interior de una bolsa de 500 gramos de este producto.

En aquella época llevaba algunos años mayoritariamente dedicado al estudio de la vida y obra del Padre Benito Menni, restaurador de la Orden de San Juan de Dios en España (Barcelona, 1867), Portugal y México, y fundador, junto con las jóvenes granadinas María Josefa Recio Martín y Angustias Giménez Vera, de la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. (Ciempozuelos (Madrid) 31 de mayo de 1881).

Como puede apreciarse en la primera de las imágenes que ilustran estas líneas, a la cofundadora Sor María Josefa Recio Martín se le atribuyó en el título de este ensayo biográfico,el cariñoso calificativo  de  "Una Pepita de Oro" en justo  reconocimiento a  sus muchísimas virtudes, entre ellas como testimonio de caridad heroica.

De ahí mi natural  ilusión de poseer esta " pepita de oro", que guardo cuidadosamente en el interior de un artístico y diminuto baul de hueso en un espacio preferente  de mi librería, junto a las imágenes de San Benito Menni y de San Juan de Dios, entre otros objetos relacionados con la Orden de San Juan de Dios y la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús.

lunes, 2 de enero de 2017

CUANDO EN LA ESCUELA ADEMÁS DE INSTRUIR, SE EDUCABA.

 Mi padre, Emili Vendrell, cuando empezó a ir al colegio.
 Modelo de libreta, donde anotaban la letra de  algunas  canciones.

La primera anotación en la libreta,  en el primer dia de clase del curso escolar 1927 - 28

De unos años a esta parte, escuchamos comentarios referidos a la mala educación que, en términos generales, adolecen algunos alumnos, haciendo responsables de ello a la escuela, mientras otros  sostienen que la escuela es para instruir, y que son precisamente  los padres los que tienen  el deber de educar a sus hijos.

Antiguamente, en la escuela se instruía y se educaba a los alumnos, al tiempo de que también los padres cuidaban de enseñar modales y comportamientos a sus hijos,  y los rectificaban cuando observaban que infringían alguna de las reglas de la buena conducta. 

LLAGOSTERA

Mi padre nació en Llagostera, en la provincia de Girona. El otro día, repasando los libros y los cuadernos de los pocos años en que acudió a la escuela de aquel municipio, que por aquel entonces apenas superaba los cuatro mil habitantes, llamó especialmente  mi atención el contenido de la primera página de una de las libretas correspondiente al curso escolar 1927 -28, en que se  pone de manifiesto que, en el primer día de clase, lo primero que hicieron fue anotar las  ocho reglas que debían de cumplir, y que reproduzco a continuación:

"Curso de 1927 - 1928

Primer día de clase 

Cada uno de los niños promete formalmente cumplir todos y cada uno de los preceptos siguientes.

1. Asistir a la clase todos los días y con puntualidad rigurosísima.

2. Cuidad siempre de la limpieza constante de cuerpo y vestido.

3. Tener los cajones ordenados y cubiertas en todos los libros y cuadernos. 

4. Respetar y amar a todos los maestros y condiscípulos. 

5. Atender y cumplir siempre en todo lo referente a su educación. Única manera de que le sea provechosa su vida escolar. 

6. Procurar con su comportamiento en la escuela, en su casa, en la calle, en los locales públicos y en todas partes: poner a la escuela a un nivel elevado.

7. Respetar a todos y de un modo especial a las personas que ocupen lugares de representación, a los viejos y a los pobres.

8. Respetar y proteger a los animales y a las plantas ". 


Como complemento, entre los libros escolares, tenían uno titulado: "Urbanidad en verso". 


Ciertamente, una muy provechosa lección, en el primer día de clase. Una lástima que hoy en día no se prodiguen estas enseñanzas en las escuelas, y lamentablemente, en la mayoría de los hogares. Así suben  los jóvenes de hoy día, salvando, naturalmente, las excepciones, que son precisamente las que confirman la regla.

 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

EL PÚGIL JOSÉ FERRER, MI TIO PEPE.


El púgil José Ferrer Navarro, fue Campeón de España en la categoría  de los Pesos Medios,  en la década de los años 40 del siglo pasado.


El púgil José Ferrer Navarro fue mi tío Pepe por la sencilla razón de que contrajo matrimonio con mi tía y madrina Montserrat, hermana pequeña de las mellizas Pepita -- mi madre -- y María. 

Nació en el distrito quinto de Barcelona, hijo del matrimonio levantino formado por Enrique y Salvadora. Tuvo catorce hermanos.

Sus comienzos en el mundo del boxeo  estuvieron presididos por la más inabsolvente necesidad, hasta el punto de llegar a pedir limosna con su madre en el  Passeig de Gràcia,  de Barcelona. De ahí que se fijara en el pugilismo como una posible  alternativa para sacar a su familia del atolladero.

A los 14 años celebró su primer combate, enfrentándose a un tal Céspedes, en la Categoría de Aficionados, iniciando su andadura  en el año 1932 y finalizándolo en 1949, combatiendo en 385 ocasiones.

En la década de los años 40 del siglo pasado, en España habían muy buenos pugilistas, y si bien él no se consideraba  muy técnico en esta disciplina, se amparaba en la trompada, especialmente con la zurda, llegando a ser Campeón de España en la categoría de los Pesos Medios. 

En el año 1942, en plena Guerra Mundial, libró el más importante de sus combates en el Palacio de los Deportes de París, contra el mítico Marcel Cerdán, que en 1948 se proclamaría Campeón del Mundo,  perdiendo en el primer "round". El desquite tuvo lugar en Barcelona, en el  coso taurino de la Monumental. En esta revancha aguantó hasta el cuarto "round", sin embargo al finalizar el combate, Marcel Cerdán declaró a la prensa que en esta segunda pelea con el catalán Ferrer, este le había mamporreado con el golpe más sólido que jamás le habían atizado hasta aquel momento.

Fruto de su matrimonio con Montserrat Campmany Pagés, tuvo dos hijas gemelas, Lidia y Montserrat.En el transcurso de la celebración nupcial, y en el momento de servirse los postres, corrió  en aquellos salones  como pólvora,  la noticia que de Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, más conocido como Manolete, acababa de fallecer en la plaza de toros de Linares (Jaen) a consecuencia de una profunda cornada que le había atestado el miura Islero. Era el 29 de agosto de 1947.

José Ferrer era muy conocido y querido  en la populosa barriada barcelonesa  de Sants, donde su esposa regentaba un establecimiento de pesca salada en la calle de Sant Medir. 

viernes, 7 de octubre de 2016

RECUERDOS DE AYER: LA MERIENDA DE NUESTRA INFANCIA.( AÑOS 40 y 50 DEL SIGLO PASADO)

 Pan de payés, de harina de trigo,  elaborado artesanalmente y cocido en horno con leña  de pino.
 Las sabrosas rebanadas de pan de payés, que durante una semana permanecían tiernas como el primer día.
 Las tabletas de chocolate para acompañar el pan. Las había de varias marcas.
Las rebanadas de pan de payes. A la izquierda de la imagen, con vino y azúcar, y a la derecha, con aceite y azúcar.



¡Ay aquellos viejos tiempos de mi infancia !. Era en la década de los años 40 y 50 del siglo pasado. Los niños y niñas de aquella época éramos inocentes y felices, ajenos a las penurias  que tenían que afrontar la mayoría de nuestros padres después de los difíciles años de la postguerra, que con largas jornadas de  trabajo en el campo, en la fábrica o en otros  menesteres, y sin olvidar las mujeres la añadida labor hogareña, veían crecer a sus respectivos  hijos que  para ellos suponía  la recompensa a los muchos esfuerzos realizados.

Y en el contexto de estas situaciones, recuerdo como si fuera ayer, la esperada hora de salida de la escuela por la tarde, en que íbamos a casa para dejar la cartera con el material escolar y salir de estampida hacia la calle, no sin antes proveernos de la correspondiente merienda.

¿ En qué consistía la merienda?. La base era siempre la misma : el pan. El pan era de payés, que se elaboraba con harina de trigo y de forma artesanal, cocido en hornos con leña de pino. Se cortaba en rebanadas, y un día lo comía acompañado de una pieza de chocolate. Las había de varias marcas: Ametller, Juncosa, Oller, Sultana, Batanga, etc. Si se compraba la pastilla entera, en su interior había un cromo, que coleccionaba cambiándonos los repetidos  entre nosotros.  Las tiendas también vendían chocolate suelta.

Para variar, otro día me daban la rebanada de  pan regado  con vino tinto directo del porrón y un poco de azúcar en su parte superior, y otro día, la rebanada de pan con aciete directo de la aceitera y también un poco de azúcar por encima. Por supuesto que las rebanadas de pan no estaban tan generosamente inundadas ni con vino ni con aceite como figuran en  las imágenes que ilustran estas líneas.

La merienda la devoraba en un instante, y seguidamente acudía al descampado, donde discurría el Torrent d'en Roses,  de lo que hoy en día es la Plaça de Catalunya, a pocos metros de casa, en Sant Boi de Llobregat, y allí en aquel espacio jugaba con la chiquillada del barrio a juegos diversos, incluso en ocasiones habíamos entablado nuestras  "batallas" tirándonos mútuamente piedras contra la chiquillada del "Molí",(actual Molí Vell) otro grupo que se agrupaba a unos trescientos metros más abajo, en dirección a la carretera C-245 por detrás de lo que hoy en día es el Mercat  municipal Sant Jordi. 

Y cuando anochecía, sudorosos, jadeantes  y sucios de polvo, cada cual regresaba a sus respectivas casas, donde las pacientes y  bondadosas madres cuidaban de limpiar con agua depositaba en baldes. En las casas no habían las comodidades de los aseos de nuestros días. Y después de la cena nos mandaban a la cama a dormir, que al día siguiente había que madrugar para ir de nuevo a la escuela con el nuevo día.